Es realmente frustante. La primavera que me había prometido y que funcionaba como la cereza de un postre delicioso no apareció, no aparece, y a esta altura estoy convencida de que no aparecerá por lo menos hasta que me vuelva al invierno del sur.
En fin, una vez más...llueve sopa y salgo con un tenedor! Nota de color: llegó mi hombre, no paramos de discutir desde su arribo -cotejar con la entrada anterior, ay Jesú!- debe ser que el tiempo nos nubla el entendimiento, o que nos habíamos acostumbrado a la soledad.
Entre nos, espero que sea lo primero... porque siempre es mejor ser necia que solterona, já.
Una salvedad: no hay discusión que frene nuestro frenesí sexual, eso está bueno, y como estuvimos lejos bastante tiempo, sabemos que aunque no nos pongamos de acuerdo con las palabras, o incluso con nuestros gestos, nuestros cuerpos se llevan de maravilla y se la pasan haciendo acuerdos por debajo de las discusiones más acaloradas...debe ser por eso que discutimos tanto (tampoco tanto, aclaro por las dudas) para que entre las sábanas todo funcione mejor.
Es así, a pesar de que llueve todo el tiempo -y no es metáfora, realmente llueve todo el tiempo- y de las dos o tres discusiones diarias, tengo para equilibrar algunas alegrías placenteras, de a dos -aclaro porque de las solas, siempre las tuve, ejem-, y son esas alegrías, justamente, las que me alejan de todos los fantasmas que pueden andar dando vuelta.
Ahora que leo lo que acabo de escribir, pienso que tal vez necesito empezar a invertir en un psicólogo, al menos me ayudaría a desviar un poco de la pulsión sexual a algo más productivo. Aunque...medito un poco, segundos nomás y me respondo que no, que para qué, si es tan lindo hacer el amor!!!! (nótese la delicadeza con la que escribí lo anterior, un gran esfuerzo de mi parte!). Hasta la próxima y realmente espero que sea con sol!!!!
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