22 feb 2011

Se va febrero

y yo casi ni asomé la naríz por acá.
Estoy vaga y aburrida.
Un poco viajera también.
Contenta de ratos, a veces triste. Peleona y tolerante.
Bastante contradictoria.
A flor de piel y aflorada. Florecida no (no sé si eso es bueno).

A los que leyeron la entrada anterior les comento: me hartó el gato. La ternura me "duró lo que un lirio" diría una tía mía.

Cero paciencia.
Un horror. Por mí, que se muera de hambre.
Bueno, no tanto, que no se muera (después me da culpa) ... pero que no me jorobe más.

Por suerte febrero es cortito y comida para el gatito todavía tengo.

Por eso, a respirar hondo y esperar sentadita en el cordón que vuelvan la paciencia y la ternura.
Y si no se puede con las dos, al menos que venga una así no me siento tan sola.


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