14 sept 2010

Paranoid Android y viceversa.

Hoy estoy paranoica. 
Creo que lo soy, no es que estoy. 
"Delusional" dicen los gringos y esa palabreja a mi me encanta -ya que para los que hablamos en castellano suena como contrario  a su significado en inglés ¿no? ya que el prefijo "des" en español significa algo así "como carente de" o si nos atenemos a la definición exacta -que siempre es mejor- significa aquello que "denota negación o inversión del significado".
Por ende, si observamos y hacemos un ejercicio pequeño de aliteración, y como la palabra que le sigue  es "ilusional" si "castellanizamos" -hacemos castiza, bah- la interpretación sería, de acuerdo a mi modesta y salvaje hermeneusis: "el que carece de ilusión" o "el que se niega a la ilusión" . Por lo anterior, podemos concluir que si uno carece de "ilusión" -o la niega- es que no se ilusiona, o sea que no dibuja en su mente cosas que no existen, y si uno no dibuja cosas que no existen en su mente o en cualquier otro lado, es que está cuerdo, no "delusional" ¿se entendió?
Si sí se entendió mejor -habla bien de mi manejo del discurso expositivo-, y si no, aténganse a la primera sentencia de esta entrada: estoy paranoica, fin de la discusión -conmigo misma, no estoy discutiendo con nadie-  en realidad estoy "esquizoparanoide" ultimamente, y eso me da mucho trabajo, me agota en realidad.
Y la razón de este agotamiento es porque hago siempre las cosas en un "rush de adrenalina" y después me arrepiento. No se hagan ilusiones mis "ru (a) shes de adrenalina" no son nada cinematograficos se parecen más bien a los sarpullidos: molestan, pican, enrojecen de vergüenza porque son más bien del tipo -"uy que cagada que me mandé ¿y ahora cómo lo arreglo?".
El rango de situaciones disparadoras de esta sensación es tan amplio como variopinto , y puede ir, desde la poda inmisericordiosa del limonero del patio de casa hasta una entrada en este minúsculo purgatorio que empecé a escribir tres días después de empezado el año.
En fin, paranoica o no, creo que el problema es en definitiva que desde anoche me empezaron a doler los ovarios, señal inequívoca de que mi menstruación está por ahí cerquita, y mal que me pese admitirlo, despues de los 35 "esos días" empezaron a ser "esos días" y esto es sólo para decir, que todo la anterior poco o nada tiene que ver con un estado de ánimo...su vínculo más estrecho es con un estado de vida: la vejez. OMG detesto admitirlo, pero soy una vieja chota y ahora -encima- resulta que paranoica!



1 comentario:

la bloggera dijo...

Pah! me costó entenderlo, pero ahora ...¡ah!