Mostrando entradas con la etiqueta Catárticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Catárticas. Mostrar todas las entradas

14 dic 2010

Reality Bites

La realidad muerde, y fuerte. 

Estamos a fin de año y los balances nos acechan. Y mirar para atrás -y no por el espejo retrovisor- no suele ser un ejercicio relajante. 
Esta época nunca es sencilla -al menos para mí nunca lo fue- y eso que soy de las que se quedan más que conforme con un empate -siempre fui gasolera en los deseos, je-.

Sin embargo, cuando empieza la fiebre de los informes y una es arrastrada a "sopesar logros" quedan cosas en el tintero ¿o debo decir en el disco rígido? que ni siquiera estaban en el radar cuando se pensaron las resoluciones del año anterior -en lo personal especialmente-.

No se bien por qué, pero cuando arranco con lo laboral siempre termino evadiéndome hacia el plano personal y por culpa de ser una "procastinadora contumaz" me empantano pensando cosas que poco o nada tienen que ver con lo que tengo que informar. 

Es decir que por vaga, termino enroscada en unos laberintos reflexivos que me frustan, mejor dicho, me enojan bastante.  Y enojada no soy muy productiva,  por eso es que termino paralizada echándole la culpa al fin de año. Y por lo anterior, no sólo no hago lo que tengo que hacer sino que además me amargo por cosas que ni siquiera pensaba me iban a preocupar! 

Pero no todo es oscuridad y como soy una mujer optimista (o cándida) aunque me derrita el calor y me coman los mosquitos, el verano está cerca y las vacaciones también, por eso puedo posponer los balances para cuando esté tirada en una reposera frente al mar, que allí seguro seguro no me voy a enroscar pensando nada, más bien todo lo contrario, me dedicaré con todas mis fuerzas a no pensar, porque en definitiva eso es lo que se espera de nosotras ¿no?



8 dic 2010

Hit me, if you can

Y sí che, si querés pegarme, pegá, de ahí a que des en el blanco que se yo... o mejor dicho: yo que sé! 
Es que si alguno me hubiera avisado que la cuarta década iba a llegar pletórica de conflictos laborales, te juro, yo la hubiese esquivado. 

Es que me cansa un poco tener que aguantar los tiros por elevación en guerras de las que no formo parte o acaso sólo sea un peón, porque ni a yegua llego -allí hasta los veiti pocos, después, ná-.

Hoy tuve un día de mierda -lo salvó un chapuzón en la piscina y alguna que otra sonrisa arrancada a la decepción-. 

Simple: lo empecé con la autoestima baja y lo terminé con la autoestima enterrada, y la verdad es que esta vuelta la parte estética poco o nada tuvo que ver con la sensación. 

Lo único bueno, es que me endilgan que soy "anti quejas" a mí que soy la reina del reclamo!

En el medio del despelote leer eso (todo fue bien contemporáneo y a pesar de que estamos oficinas mediante los cruces fueron cibernéticos, ja) repito, leer que yo no estoy a favor de la queja me dejó claro dos cuestiones: 
a) que debo ser una excelente actriz, porque me vivo quejando de todo pero así y todo doy "antiqueja" y b) que nunca termina uno de sorprenderse de los efectos "retóricos" que provoca en la gente.

Decí que por suerte ya llegan las vacaciones y entonces no habrá nada que un buen bronceado y un par de anteojos de sol no puedan solucionar, o al menos, ocultar! ja.


19 nov 2010

Being John Malcovich

Hoy todo esta mal. O todo esta bien. No me decido, pero como ambos son extremos en definitiva es lo mismo. 

Estoy bloqueada. Soy Cuba y me siento así, aislada. 

Soy una isla rodeada de cayos, por suerte así con Y griega (sigo siendo rebelde) y no con ll, aunque callada debería quedarme más seguido, así no sufriría tanto la incomunicación y evitaría de este modo la excomunión. 

 ¡Imagínate tú! Soy una isla bloqueada en un mar de transparencias, y duele: por más que quiero sólo me encuentro con la imagen de mi propia distorsión. 

Eso me pasa por exagerada y por apasionada o será ¿por tarada?

16 nov 2010

I am pleasant!

Filosa. Así estoy. 
Así me siento: filosa, seca, cortante. Miro fijo y parto en dos. Bah, no tanto... a lo mejor -si me esfuerzo, capaz que asusto- no mucho de todos modos. Adivinaron, sí. Estoy en "esos días" donde mis hormonas revoltosas danzan al son de una música disonante y aguda, particularmente aguda.

Me da mucha rabia el malhumor, pero mucha. Es decir, que además de filosa hoy estoy rabiosamente malhumorada o malhumorada rabiosa o con rabia, o perra. No sé, no sé. 

Por suerte mañana me invitaron a una presentación cosmética, así que será "rabia con barniz" la de mañana. Menos mal, porque sino a los potajes humectantes y rejuvenecedores no hubiera habido quien se anime a desparramármelos por el "cutis".

Nota al margen: ¿Por qué las "cosmiatras" siempre dicen "cutis"?¿Será deformación profesional? Porque la gente de a pie dice "tengo arrugas en la cara" no "se me arrugó el cutis". Es más, las peluqueras menos deformadas profesionalmente dicen "pelo" no "cabello" y siempre se lee  en los carteles de anuncios "corte de pelo" o "corte" a secas, pero nunca "corte de cabello" pero en cambio las cosmiatras dicen "limpieza de cutis"  always ¿será que ese gremio es más fino que el de los "coiffeurs"? La verdad, nunca lo había pensado así... capaz que sí.

De todos modos, a pesar de la digresión, sigo de malhumor y filosa, por eso mejor hoy de casa no salgo, porque en una de esas me cruzo con una cosmiatra y le grito: -Andá! Qué te hacés la pituca vos, si sos del barrio!!! y me mirará con la misma cara de la mina del cuento ese cuando le abrió la puerta al tipo al que se le había pinchado la goma del auto y no tenía gato hidráulico  (y si no conocen el cuento, pregunten, porque está muy bueno).





6 nov 2010

No pasarán

No. No pasarán los malos pensamientos. 
No pasarán los negros nubarrones enfrente de mi ventana. No. 

Porque se habrán ido los acentos/tildes pero no la militancia antidepresión.
Ninguna pastillita de esas con X -¿por qué todos los nombres de "esos" medicamentos tienen una  X por algún lado?- logrará siquiera un atisbo de todo el optimismo voluntaristamente antibajón que me impuse este fin de semana (soy de las que nunca gastó un peso en automedicarse y entonces ahorro para las tiendas de ropa que en definitiva tienen el mismo efecto en mí, o parecido). 

Y si "no pasarán" es porque estoy apasionada y con pasión es como logro encarar cada mañana. Pasionaria me tomo el café -y discuto acerca de si es mejor el colombiano o el de Cuba, todavía con el aroma del grano recién molido en las narinas-, jugando con las miguitas del pan tostado desparramadas en la madera oscura del desayunador sobre la que pegan los rayitos de sol que se cuelan por las ramitas del ciprés que está enfrente de la ventana.

Apasionada también es como descubro que hoy cantaron dos pajaritos nuevos en el patio (y si me doy cuenta no es porque me guste la ornitología sino sólo porque tengo buen oído y hay dos trinos diferentes a los de ayer).  Más tarde tomo las tijeras de podar -apasionadamente- y arremeto contra esa planta de la que nunca me acuerdo el nombre pero que crece con la misma avidez que mi pasión por apasionarme para apasionada olvidarme de lo que a veces la pasión me deja como una herencia oscurita y demandona.

Y mientras me seco -con el brazo, tengo los guantes puestos no vaya a ser cosa que se me arruinen las uñas- las gotitas que tan jardinera pasión hizo brotar en mi frente, tarareo aquella canción que cuando era joven y revolucionaria me hacía sentir que era posible cambiar las cosas. Aquel tiempo en el que iba a cuanto acto, marcha y/o manifestación hubiera, jurándome con solemnidad que yo nunca me quedaría pegada al conformismo -cómodo y pequeño burgués- al que todos los de más de 30 se abrazaban -según una juvenil yo- con tanta pasión. 

Y a pesar de que los años pasan y la vida no es ni tan blanca ni tan negra me doy cuenta de que sigo tan apasionadamente pasionaria como antes, a pesar de que ya me fundí hace rato en ese abrazo "pequebú". Eso sí  -y como para ir cerrando-: burguesita quizá, conforme jamás. 


3 nov 2010

Inventora

Y una vez me inventé un deseo.
Y otra vez ese deseo sirvió para movilizar. Y después creció, y pareció que el invento era de veras. Y más tarde fue como que me tragaba, y un cachito después como que me escupía.
En el medio me había -eso sí- masticado.
Y así, masticada y escupida -pero de mentira, no olvidemos que todo era un invento- me pareció que no iba a poder.

Pero ahí me inventé unas ganas. 
Y las ganas fueron grandes, y las ganas fueron fuertes. 
Gánica anduve tratando de aporrear a ese invento de deseo que por inventado era bastante terco.

Terca me puse, pero ahí vino la disciplina -esa siempre aparece sin que la llamen- y me explicó que el deseo era inventado, y que los inventos no se rebelan porque son inventos y no existen. 
Y entonces ya toda confundida me puse a pensar así: si todo este desvelo había sido -en realidad - por un invento terco y desubicado no había por qué seguir estando tan gánica. 

Pero las ganas no se iban,  por suerte, porque por gánica es que hoy ando en la vuelta, que si no ni de la cama me levanto, no.

Moraleja: rescato la invención que de deseosa me llevó a gánica, y de gánica a cándida ya que por cándida me ando inventando deseos que me dan ganas que me levantan de la cama!

29 oct 2010

Dolor de panza

Me duele la panza. Mucho. Es raro, hacía "tiempazo" -me encanta esta expresión uruguaya que significa hace bastante tiempo atrás- que no me dolía. 

Es una sensación rara porque a mí me lleva hasta la infancia. Sí, cuando era niña me dolía seguido la panza, "me empachaba" -decía mi abuela- cada vez que me daba un atracón de tutucas, chocolates, bocaditos néstor y caramelos media hora. 

La sorpresa es porque sin probar ni una de todas esas deliciosas dulzuras ultimamente, me duele la panza y no sé por qué.

Empachada seguro que no estoy - menos mal, porque no tengo a ninguna señora a mano con una cintita roja dispuesta a curarme- y niña he dejado de ser hace tiempo -por eso es que abrí este blog hip & chic- .

Pero -y a pesar de lo anterior- la panza me duele igual y "la circunstancia" me pone de mal humor. De ese mal humor contante y sonante que hacía un par de semanas que no me agarraba. Estoy con dolor de panza y de mal humor. 

Enojada -además- porque este es un dolor innecesario ya que no comí ninguna golosina.Y si no me di un atracón dulcero no debería dolerme la panza, pero me duele igual y me molesta, y cuando estoy molesta me malhumoro y malhumorada me molesto y así hasta el infinito. Y a esta altura ya me perdí y no se que es peor si el malhumor o el dolor de panza.  

Pero entre nosotros -voy a cometer una infidencia- creo que la culpa de todo la tienen las fotos que ví esta tarde del trabajo que estamos haciendo con los estudiantes, porque allí entre tanta juventud, me sentí como una lechuga marchita -y si uso la metáfora vegetal es porque estuvimos haciendo una huerta orgánica con los vecinos- ay dios! ¿por qué nadie me avisó que la edad me sentaba tan mal?
 

24 oct 2010

Light

De a poco la capa de grasa pegajosa del aburrimiento -supongo que será porque los días se están haciendo más largos y el sol está más calentito- se empieza a despegar. Será también que hay viaje en puerta y eso siempre me pone contenta. Será porque me bajé de algún colectivo que no me llevaba a ninguna parte... o que se yo  -o nunca mejor dicho- yo que se! 

La cuestión es que ando más liviana, y no de peso por desgracia, tan solo de ropa y de alma. Es así, ultimamente mi alma anda livianita y tranqui. 

No voy a negar que eso me tiene desorientada, no encuentro en el pecho el recoveco donde se esconde el peso del dolorcito habitual y tengo temor de que se haya trasladado a alguna otra parte del cuerpo justo ahora que viene el verano y yo me tengo que poner la malla.

Mirá si se nota ¿qué hago? Supongo que lo de siempre, esconderlo para que no se vea ¿no? Porque encima de cuarentona no vaya a ser cosa de que me miren y digan: -ya está, ahí llegó la vieja pesada y apesadumbrada.

Eso nunca, en la playa seré vieja pero apesadumbrada jamás. Las lágrimas para la vuelta mientras lavo los caracolitos que junté en la orilla para hacer esas manualidades que nunca hice, hago ni haré pero religiosamente me prometo hacer cada verano.

En fin, entre la primavera, el trabajo, y los preparativos de un viaje -que como todo viaje incluye trámites que odio- ando entretenida, y por eso, no tengo tanto tiempo para la introspección. 

La verdad es que está bueno, debería pensar en ocupar más mi tiempo. Capaz que hasta me anoto en algún curso en donde me enseñen qué hacer con los caracoles playeros y todo, já.





18 oct 2010

Nerviosa y disminuída

¿Hay algo peor que la gente que habla todo el tiempo con diminutivos? Hoy comprobé que no.
Especialmente si te dice: -Tome, aquí tiene su "cuentita", que lindo "gastito" que hizo "SEÑORA" .

Digo yo: ¿en qué quedamos? ¿No deberías haber dicho señor ITA?????

Ufa che, si hablás en chiquito haceme sentir chiquita pero no disminuída. Porque seré señora, pero cara de vieja -creo- aún no tengo.  Y en mi cuadra las señoras eran esas que volvían del almacén con la bolsa llena de panes y en chancletas... y yo hoy tengo puestas una botas tejanas re cool.

Y para terminar esta entrada minicatártica,  y antes de que me olvide te digo a vos (sí, a vos que vendés cepillos para brushing en la farmacia) que a ese SEÑORA ya sabés en dónde lo podés ir guardando ¿no?

22 sept 2010

Electroshop (ping)

Miércoles y tres motivos para estar contenta: un bolso, una chalina y una remera. 
No es poco. Además estamos a mitad de semana y empezó a hacer calor. 
Afirmación genérica y generalísima: a las mujeres nos encanta hacer compras y si somos argentinas:  ¡peor! 
Que felicidad me da salir a pasear por los negocios de ropa -como mujer y como argentina- .
Cómo me gusta el olorcito de las etiquetas, el ruidito de las perchas y todo lo que viene asociado con ese ansiolítico tan inocuamente caro que es salir a ver en qué gastar la plata que aún no se  tiene .
Especialmente ahora, en el cambio de temporada, donde se consiguen los ofertones del invierno y empiezan a aparecer los modelitos con las tendencias de la nueva estación. 
No te alcanzan los ojos para mirar, ni las manos para tocar  toda la tersura de las telas  (livianitas o pesadas dependiendo de la época del año).
Todo te parece bello, todo te parece endiabladamente bello.
Aún aquellas cosas que en un rapto de estupidez te comprás sabiendo que sólo la vas a usar allí, enfrente de ese espejo desmesuradamente grande -que por la luz y la deco del negocio- te hace sentir como Julia Robert en Mujer Bonita (sin Richard Gere en el descapotable esperándote afuera, no, no es Rodeo Drive tampoco). 

Nota al margen: tengo 41, mis rol models son de antaño, ninguna Angelina, ni Penélope, Julia a secas, en Mujer Bonita o en Mystic Pizza aunque para la entrada de hoy mejor  la Julia de Pretty Woman,  pega más...la otra para cuando me ponga más hippie.

Retomo y resumo: no existe nada más energizante para el cambio de estación que un electroshopping generoso que  te transforme efímeramente (hasta que te alejes del espejo de la tienda) en una diva de Hollywood. 
Y que además, te haga gastar más de lo permitido. Porque acordemos en algo ¿que sería de la sensación si luego no viniese la mortificación? Que sería  del placer sin la flagelación  autoinfringida  de haberte comprado lo que sabés, lo que tenés la absoluta certeza de que: a) no vas a tener la ocasión  b) tampoco la oportunidad  (¿es redundante decir así?) de lucir de acá a millones de años luz. 

Porque al final de eso se trata la terapia, de dominar a la fiera por un rato, calmarla hasta que los vahos del cambio de temporada se hayan aquietado para entonces sí,  dejarla pastoreando en la precariedad de la culpa hasta que en el próximo atracón urja otro electroshopping, que a juzgar por la época del año en la entramos, será el de las fiestas o el de las vacaciones...


14 sept 2010

Paranoid Android y viceversa.

Hoy estoy paranoica. 
Creo que lo soy, no es que estoy. 
"Delusional" dicen los gringos y esa palabreja a mi me encanta -ya que para los que hablamos en castellano suena como contrario  a su significado en inglés ¿no? ya que el prefijo "des" en español significa algo así "como carente de" o si nos atenemos a la definición exacta -que siempre es mejor- significa aquello que "denota negación o inversión del significado".
Por ende, si observamos y hacemos un ejercicio pequeño de aliteración, y como la palabra que le sigue  es "ilusional" si "castellanizamos" -hacemos castiza, bah- la interpretación sería, de acuerdo a mi modesta y salvaje hermeneusis: "el que carece de ilusión" o "el que se niega a la ilusión" . Por lo anterior, podemos concluir que si uno carece de "ilusión" -o la niega- es que no se ilusiona, o sea que no dibuja en su mente cosas que no existen, y si uno no dibuja cosas que no existen en su mente o en cualquier otro lado, es que está cuerdo, no "delusional" ¿se entendió?
Si sí se entendió mejor -habla bien de mi manejo del discurso expositivo-, y si no, aténganse a la primera sentencia de esta entrada: estoy paranoica, fin de la discusión -conmigo misma, no estoy discutiendo con nadie-  en realidad estoy "esquizoparanoide" ultimamente, y eso me da mucho trabajo, me agota en realidad.
Y la razón de este agotamiento es porque hago siempre las cosas en un "rush de adrenalina" y después me arrepiento. No se hagan ilusiones mis "ru (a) shes de adrenalina" no son nada cinematograficos se parecen más bien a los sarpullidos: molestan, pican, enrojecen de vergüenza porque son más bien del tipo -"uy que cagada que me mandé ¿y ahora cómo lo arreglo?".
El rango de situaciones disparadoras de esta sensación es tan amplio como variopinto , y puede ir, desde la poda inmisericordiosa del limonero del patio de casa hasta una entrada en este minúsculo purgatorio que empecé a escribir tres días después de empezado el año.
En fin, paranoica o no, creo que el problema es en definitiva que desde anoche me empezaron a doler los ovarios, señal inequívoca de que mi menstruación está por ahí cerquita, y mal que me pese admitirlo, despues de los 35 "esos días" empezaron a ser "esos días" y esto es sólo para decir, que todo la anterior poco o nada tiene que ver con un estado de ánimo...su vínculo más estrecho es con un estado de vida: la vejez. OMG detesto admitirlo, pero soy una vieja chota y ahora -encima- resulta que paranoica!



8 sept 2010

a ver si nos ponemos serias...

Sí. Un poco de seriedad. Eso es lo que necesito. La ironía no me ayuda. A ver antón, que cada cual atienda a su juego. Sí pirulero, necesito ser seria y en lo posible empezar a usar un trajecito sastre, así no solo lo soy sino también lo aparento.
Hoy me siento mal. Hice llorar a una niña. Pero les juro -les juro- que fue sin la menor intención.
En mi correntada de vehemecia -a esta altura ya estoy convencida de que es senil- acentué tanto mi punto de vista que me olvidé de las reglas del decoro, Corneille se las tomó con Rancine y me quedé atónita observando como la niña rompía en llanto.
Y lo que es peor, es que yo sólo buscaba su empatía, necesitaba sentir que lo que decía contaba con su aprobación.
O sea, a la política mejor no me dedico, salvo que los discursos estén elaborados de manera tal que la estrategia discursiva apunte a lo contrario de aquello que quiero generar.
En resumen, creo que el problema es mi falta de seriedad.
No soy seria, y como sé que en la adultez este es un rasgo muy importante y fundamental, en el afán de serlo sobreactúo y en la sobreactuación en vez de generar respeto, ASUSTO.
Y como asusto, los niños lloran.
Oh. Acabo de darme cuenta de que no sólo soy una vieja poco seria,  sino que además empecé a encarnar al viejo de la bolsa, al cuco o a como sea que se llame a quien se invoque para hacer llorar a los niños.
Por todo lo anterior es que necesito urgente -ahora más que nunca- un asesor de imagen, ya que si bien alguna vez lo pensé, esta tarde lo confirmé:  después de cierta edad lo que nos une no es el amor, es el espanto!


30 ago 2010

Confesion confusión Confucio, ayudame.

Sí, tirame una soga. Ando sobresaltada. Y no se por qué. O sí y no quiero. No quiero saber. Me niego a darme el permiso de terminar un domingo de buen humor. Sí. No todos los domingos son oscuros.
Este fue un domingo "sparkly", tornasolado para decirlo en criollo. De a ratos oscuro, pero la mayor parte del día, iluminado. 
Hoy todas las cosas estuvieron iluminadas y yo -de a ratos- me reí mucho, desde la panza.
Por ejemplo, cuando hablé con mi madre para explicarle que hoy cambiaban los números de teléfono y mientras le dictaba las modificaciones, acotó: -ah! pero entonces el 4,¿va antes o después del guión? a lo que le siguió un: -¿qué guión mami? ¿vos marcás un guión cuando me llamás? y fue decir eso y darme cuenta de que: a) yo lo había preguntado de verdad  y b) su pregunta también había sido seria; para que comenzáramos a reirnos como dos locas, como hacía tiempo que no nos reíamos , con esos ataques de risa liberadores que nos daban a veces cuando todavía estábamos bajo el mismo techo...
Eso fue a la mañana, después de que había encontrado una hermosa versión de Wynton Marsalis enYoutube de What is this thing called love, bellísima, lo que ya me había abrillantado un poco el alma.
A la tarde las cosas se ensombrecieron -no hubiera sido un domingo sino- pero a la noche la risa volvió a instalarse cuando expliqué que a mí los Tres Chiflados me ponen nerviosa., sin que nadie me preguntara nada al respecto, -en realidad fue el desenlace de una línea de pensamiento que venía desarrollando y que ahora no viene al caso explicar-. Pero fue terminar de decir eso -no pude contener a las palabras que ya habían salido disparadas de mi boca-, y largar la carcajada. 
O sea, hoy empecé y terminé el día de buen humor, espero que no sea el anuncio de una semana horrible. No, no puedo ser pájaro de tan mal agüero. 
Esta semana va a ser de brillantina, maravillosamente tornasolada.
Es mi deseo, y todos saben que cuando uno desea mucho mucho algo, cierra los ojos, aprieta los dientes y el deseo se hace realidad ¿no?

27 ago 2010

Nenas caprichosas (esta entrada va dedicada: a S. porque nos reímos mucho juntas contándonos los pesares)

Situaciones de la vida real (nada de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).
Escenario 1:  Cena baile, noche de la nostalgia. Tickets con numerito para la rifa como corresponde. Premio: CD con temas añejos para escuchar y acordarse de cuando una era joven y bella. Sorteo. Felicidad completa: primera vez en la puta vida que una se gana algo. "Si toma no maneje" eslogan de los de tránsito en la víspera. Señora mayor encargada de la conducción -bastante mayor-. Marido inconsultivamente  (¿por qué siempre nos consultan estupideces y nunca lo "realmente" importante?) decide regalar como pago del servicio prestado por la conducción el premio recientemente obtenido. Hecatombe. Ruina. Ni acordarse a una tranquila de cuando era joven y bella la dejan, habrase visto!
Escenario 2: Paquete cerrado adentro de la heladera con la mitad de una tortilla española comprada para el almuerzo en el trabajo con destino final cena (cocinero ausente por asado, hay que ser previsora.) Tardecita en casa. Se presenta el cocinero rebelde y comienza a prepararse para la ocasión, como acostumbra decide hacer una incursión por la heladera -¿por qué los hombres cada vez que llegan a la casa tienen que ir derecho a la heladera?¿no te ibas a un asado?- o sea, no llama la atención tal comportamiento ya que es habitual. 
Pasan unos cuantos minutos y decido ir a la cocina (sí, la de esta anécdota soy yo) paquete despanzurrado en la mesada. Así, desprolijamente desapanzurrado lo que me enloquece (es mi manía, los paquetes se abren prolijamente). Crisis total. Estallido gutural: -¿vos abriste MI paquete y te comiste un pedazo de la tortilla??????!!!!!  desconcertado el susodicho responde: -¿cuál paquete? ah! ¿ese? sí, estaba en la heladera. y sabés que la tortilla española me gusta mucho. Siguen, el estadillo y la voz ya tornándose chillido de soprano italiana: -¿y vos andás abriendo paquetes por la vida así como así,  y comiendo la comida sin pedir permiso?????
Mirada del susodicho que traducida sería: "-definitivamente, hoy, esta perdió la chaveta". Más rabia y odio por saberme incomprendida en algo tan elemental. "Eso" (léase el paquete con la tortilla) estaba envuelto y cerrado y somos sólo dos lo que usamos esa heladera, y encima te vas a ir, y no me vas a cocinar y yo, que por una maldita vez en la vida había decidido prever algo en vez de salir a lo que venga cuando venga, ahora estoy en la misma de siempre y voy a tener que llamar a la pizzería y eso no estaba en mis planes. Y sabés, o a esta altura ya deberías haber resuelto el enigma, que cuando algo no está en mis planes y aparece de repente me pongo loca, muy loca, por más que suene contradictorio, sí, nunca preveo nada, pero no es de la previsión de lo que estamos hablando acá, es de los imprevistos, que sonará parecido, pero no es lo mismo ¿o.k? 

26 ago 2010

Jodidas pero contentas.

Sí, así estamos. Jodidas pero contentas como reza el título de una canción que escuché hoy que canta una señorita llamada Concha Buika -je-. 
No conozco su discografía, es la única canción que he escuchado, pero con ese título (y ese nombre) ya está mereciendo todo mi respeto. Es que así estamos (soné, arranqué con el mayestático, y eso es grave) con dolor de muelas, además.
Es terrible, el dolor de muelas te recuerda que aunque lo quieras obviar, el cuerpo es algo que necesita mantenimiento -y una que otra visita al dentista, sino de vez en cuando, al menos de cuando en vez-. 
En fin, por eso: jodida pero contenta. Dolorida pero relajada. Temerosa y temeraria.
Y con pánico al torno del odontólogo (ninguna connotación fálica, no piensen mal, che). Me odio a mí misma, no por el odio al dentista, sino por los litros de bebida azucarada que tomé, las toneladas de chocolates que comí y aún sigo comiendo, los millones de caramelitos media hora que chupé (como no le gustaban a nadie siempre iban a parar a mi bolsillo) y los bocaditos Néstor y los alfajores Fantoche...ay! mi dios! ¿quién me mandó a mi a ser tan golosa?
Me consuela pensar que vivo en Uruguay  y como tomar mate dulce acá es un sacrilegio -y yo de todo menos sacrílega- zafé del matecito dulzón y con "iuitos" que tomaba allá en Córdoba,.
De todos modos -y  a  pesar del amargor al que mi necesidad de adaptación me sometió- la muela me duele igual y del dentista no voy a zafar.
Así que..."a llorar al campito" o en la sala de espera odontológica que en este caso vendría a ser lo mismo.



24 ago 2010

soy una amarga

Sí, sí y sí. Soy una amarga, y lo que es peor, me encanta serlo.
Amarga como el primer mate de mañana cebado con yerba canaria e hinchado con agua caliente (sí, es mi rebelión contra la uruguayidad, hincho el mate con agua caliente ¿y qué?).
Pero hoy estoy amarga porque es el dichoso día de la alegría nostalgiosa. El día de la nostalgia, bah, la noche más bien. Y a todos se les da por andar nostalgiando algo, desde la tapa de un disco hasta la rama del ombú que Artigas usaba de sombra cuando lo venía a visitar a Leandro Gómez (esto es mentira, no sé mucho de historia uruguaya y probablemente esos dos no se conocieran).
Mi punto es que hay cosas de las que mejor no acordarse, por esto no entiendo lo de la noche de la nostalgia, nunca lo entendí.
Si querés acordarte de tu pasado abrite una cuenta de Facebook y plin, ya está, una montaña interminable de fotos, videos y gente que ni siquiera te acordabas que existían se te instalan en un tris en una especie de limbo entre prehistorico y postmo que ni te digo.
Por eso, entre el baile único e irrepetible de la noche del 24 de agosto y la milonga diaria del festival "feisbuquero" me quedo con este último, porque después de todo, de tanto en tanto te arranca un par de carcajadas espabiladoras que ni te digo, já.

22 ago 2010

Fin de semana salvaje

I
Se vino la noche. Sí, así de golpe. Está oscuro y ni cuenta que me dí. Es sábado. No hice nada. Pero nada nada.  Sólo teclear estupideces improductivas en esta máquina infernal.
¿Que tecleé? Nada que valiera la pena. Ya lo escribí, estoy repetitiva, será la edad.
A veces me pregunto que cosas son las que me sostienen, y la verdad sea dicha: no sé que responderme, será la ley de gravedad. A esta altura si no fuera por el descubrimiento de Newton creo que ya me hubiera ido flotando hacia vaya a saber dónde.
II
Domingo: me mudé de la cama al sofá. No puedo esperar que se venga la noche en la misma posición. Al menos acá tengo el TV enfrente y matizo: teclas pantalla con pantalla control remoto. Sí, lo mío son los "devices" pero no voy a entrar en detalles así que no se asusten, je.
De cortina musical la CNN y sus retratos de catástrofes humanitarias que miro condolida y cómoda desde mi sofá de tres cuerpos, con mi laptop sobre las piernas y el control de Direct TV en la mano -si puedo escribir con una mano, más lento, pero puedo-.
III
Cachetazo de realidad: ¿de qué te quejás realmente? de que te da trabajo encender los leños de la estufa, de que te sacaron el independent film channel del cable o de que todavía no decidiste adónde será tu próximo viaje.
Ponete las pilas mujer, tenés un montón de ropa para lavar, una culada de libros para leer y una semana entera de trabajo por delante,  y todos, ya se sabe, cuentan con tu buena disposición y energía positiva. Así que matate en ese sofá si es lo que querés, pero a las cosas no las dejés por la mitad, no.










18 ago 2010

Bajón de caderas.

Hoy me dediqué a estudiar detenidamente cómo mi cuerpo ha ido cambiando década tras década. Sí, un bajón, pero mientras me bañaba y de aburrida nomás, noté que mis caderas están ¿cómo decirlo? un poco bajas.
Sonará un tanto autoindulgente de mi parte, pero mi cuerpo nunca fue algo que me preocupase demasiado, estaba ahí, ni mucho ni poco, ni gorda ni flaca, proporcionado, fácil de vestir.
Nunca tuve la obsesión de las dietas, siempre me gustaron los helados y los chocolates y cuando estaba gordita me daba cuenta después, cuando empezaba a ponerme de nuevo la ropa que había dejado de usar por razones obvias.
O sea, ningún problema.
Pero ahora, ahora todo es diferente.
Ahora que tengo el tiempo de mirarlo (realmente, no, no lo tengo pero me lo hago de masoquista) y compruebo que mi cuerpo ya no es una entelequia (lo que confirma la hipótesis de otra cosa que se va con los años: la irrealidad).
Digresión a un lado, continúo: ahora, mi cuerpo me reclama y me dice:
 "- deporteame boluda que si no me caigo todo." y yo ni caso. Pasa otro tiempito y me dice "-¿viste tonta? no me deporteaste y ahora te bajo las caderas..." entonces, un día como paveando, mientras te bañás te das cuenta de que sí. El cuerpo, esa cosa que a veces te sirvió para tanto y otras para tan poco, te empieza a pasar factura.
"-Nena, estás frente a un bajón de caderas, no es tan grave, las otras cosas todavía -más o menos- están todas en su sitio", me dije a modo de consuelo. Simultáneamente me secaba enfrente de ese espejo del baño que me hiere como una daga cada vez que lo desempaño. Maldito espejo "-grande grande para que pueda mirarme toda-" le dije a mi marido cuando armábamos el diseño.
Idiota! Si sabía que me iba a poner vieja!!!!
¿Para qué quería un espejo grande?
Narcisa obtusa, y encima ahora con las caderas bajas. Oh mi dios, ¿qué hice yo para merecer esto?

1 jun 2010

Abandonada

Abandonada tenía esta cosa, me fijo y hace como un mes que no publico ninguna entrada, para ser exactos más de un mes: 37 días.
Es que he estado bastante ocupada. Viajando. Vida movediza la mía. Puro viaje. No me quejo. Para nada. Culo inquieto le decía mi abuela, "hormigas en el culo" dice que tengo, mi papá. De todos modos, está bueno, porque encontré un compañero que me sigue en la movilidad. Supongo que moviéndonos fue como nos encontramos, y "moviéndonos" como nos enamoramos...
De todos modos, ahora estoy acá sola, el también está viajando, pero por allá. Por suerte falta poco para que nuestra geografía se unifique y sea el mismo, el suelo que pisamos. Creo que a esta altura de las circunstancias, más de dos semanas, a lo sumo tres, son las que me banco sin extrañarlo tanto. Es increíble cómo a medida que pasa el tiempo una se va convirtiendo en aquello que más odia: un animal de costumbre. Y acostumbrada a mi hombre estoy, dependiente...bah, no tanto de todos modos. Igual lo importante es que lo extraño: mucho. En fin, me vine al norte por cuestiones de trabajo y de paso buscando una primavera que aún no encuentro... por suerte, falta poco para que llegue mi amor... y con amor, todo es primavera ¿no?

15 abr 2010

MAL HUMOR

Malhumorada, así estoy. Así me siento, de piernas cruzadas y con mal humor. Ni yo me aguanto. Así que, agarrate Catalina...y bien fuerte, de algo que te sostenga y no te haga trastabillar ante los vientos huracanados de mi mal humor. No sé qué, ni cómo explicar lo que me pone de mal humor. Es todo y la nada absoluta a la vez, es bronca e inquietud al mismo tiempo. Mal humor puro y duro, tieso, nada flexible, de ese que te da como un amargor en la boca. Lo peor es que no encuentro la causa. No sé que es lo que me malhumora, no sé que es lo que me fastidia, pero evidentemente algo es, sino no estaría de malhumor. Y esta vez y contra todo pronóstico lo que pone de mal humor poco o nada tiene que ver con la edad o con el hecho de que el gasto en antiarrugas vaya aumentando paulatinamente...
Que se yo...o para estar más a tono y yo que sé!
Estoy de mal humor y punto, estoy de mal humor y no me importa, estoy de mal humor y eso es lo que pone de muy mal humor!