Otro aire. Cambié de escenario pero -no hay caso- una se escapa de todo, menos de una misma.Y como si esto fuera poco, esta semana me descubrí Alien. Alienada y sin aliento, desalentada también.
Confesión: lejos de lo que lo anterior pudiera transmitir esta ha sido una buena semana.
Lo que pasa es que si bien aún no encontré al monstruo, su presencia -sé que está ahí- me inquieta.
¿Qué monstruo? No lo tengo claro, supongo que es esa zona de imprecisión que me coloca en el /entre/ en el borde. La esencia (uh... que palabrita esa!) de la urugentinidad o argentiguayez que me marea -mucho más- cada vez que me paseo por la rambla montevideana.
Parece que el agua marrón de ese río marítimo terco e imponente me inunda el alma con la nostalgia de un espacio que no existe más que en mi imaginación -convengamos que últimamente parece que todo sólo existe en mi imaginación- y me pone a reflexionar sobre cosas como "las monstruosidades cruciales" de los que alguna vez nos fuimos para no regresar -me gusta pensarme como miembro de una colectividad de itinerantes mundiales, me hace sentir menos sola y un tanto exótica por más que mi saltito sólo haya dado para cruzar el charco, ja-.
Lo monstruoso del asunto es el regodeo que me provoca la certeza de saberme de acá pero también de allá (aunque ese allá no exista sino más que en el acá que lo actualiza).
Es complicado, sí. Lo se, pero no puedo ser simple cuando la geografía empieza a atravesarme.
Todo lo que me atraviesa me incomoda, je. Aunque creo que la incomodidad es mi estado de vida, estar incómoda me despierta (o me hace dormir mal, no lo tengo claro todavía) y despierta o mal dormida -como prefieran- es el estado que me permite hacer algunas cosas que quizá cómoda o descansada no haría.
Para darles un ejemplo: no sería tan contradictoria y allí en la no contradicción no me encontraría y me moriría de aburrimiento o no me hubiera atrevido a escribir este blog, que si bien antes que nada es un intento por estar hip y ser chic porque está de moda -o por la inquietud de una cuarentona para nada en aprietos- también traduce una incomodidad que me hace sentir viva y -lo que no es menor- con ganas
¿de qué? no lo se, no lo he pensado lo suficiente -o sí y no quiero develarlo todavía-, porque al fin y al cabo lo importante es querer -aunque poder no se pueda o una se contradiga- ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario