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27 dic 2010

Grosse Blank Point: promoción `86

La reunión anual.
Terquedad militante que nos obliga a vernos las caras cada año.

24 años después. 
¿Qué decir? 

Honestidad brutal.  Estamos viejos.
Lo sé, soy una amarga, pero como anoche lo declamé cuando empezaron a planificar la reunión del año entrante, ahora corroboro:   V I E J O S.  Repetitivos, además.

-Viejitos pero divertidos,  acotará el optimista de turno.
-Sí, tal vez, pero eso no te rejuvenece, ¿o.k?

Empiezo de nuevo. 

No todo es tan oscuro, ni todo está tan mal. 
Me gusta encontrarme con los compañeros de la adolescencia y darme cuenta de que a pesar de que estamos viejos -no sé si les quedó claro- cada uno sigue cumpliendo con la parte de la obra que le toca  actuar.
Y todos -cómplices- dejamos que cada uno haga lo que mejor sabía hacer hace un cuarto de siglo atrás, aunque ya está pasado de moda, o nadie recuerde esa anécdota que por enésima vez algún memorioso insiste en narrar. 

Eso sí, "las lobizonas" de la promoción, nunca aparecen -son una suerte de mito, se transformaron a posteriori- y las que estamos tenemos preocupaciones más mundanas que ir al gimnasio a diario. 

Por eso fue al unísono el NOOOOOOO de las féminas reunidas anoche cuando algún compañero medio trasnochado pensó como una buena idea que la del año que viene fuese un asado con pileta en la quinta a la que íbamos cada vez que queríamos matar el calor abrasador del verano de la pampa húmeda... 24 años atrás!!!!!!


26 oct 2010

¿Y dónde está el piloto?

Descansada pero dispersa. 
Así estoy. Así ando. Así voy. Velocidad de crucero. Piloto automático. Las cosas salen.
No sé cómo, pero salen. Los ojos no pesan, se ve que estoy durmiendo bien: cero estrés.
Debería tener un poco de estrés, me da culpa no estar estresada porque todos a esta altura del año -al menos en este hemisferio- lo están. A mi me pasa al revés, el vértigo me calma. 

Estoy en mil cosas al mismo tiempo y lejos de estar nerviosa eso me relaja. Me distiende el vértigo -vaya paradoja- si hasta ganas de cocinar y todo me dan. 

Las cosas -además- no sólo salen, sino que salen mejor de lo esperado. No sólo estudio con ganas sino que también encuentro la bibliografía que necesito. Oh, milagro.

Cómo me gusta hacer muchas cosas a la vez -especialmente porque de tanto hacer se me pasa el tiempo dedicado habitualmente a la contemplación-. En realidad lo que escasea es el tiempo invertido en la autocontemplación  -ya sea esta del tipo "reflexa" o "refleja"- porque cuando la reflexión se confabula con el espejo  la imagen de mujer adulta e "introspecta"  que este me devuelve, me derrumba.

Pero mejor la corto por acá y me dedico a disfrutar de la velocidad de crucero, que para darme cuenta de que voy sin piloto todavía -y por suerte-  falta un rato...


20 oct 2010

A Beautiful Mind

Ultimamente encontrar coincidencias por todas partes me está haciendo pensar seriamente en encarar algún tipo de terapia -si es grupal mejor- porque temo terminar como el Profesor Nash. 

Obviamente que sin su Nobel y carente de toda brillantez.

En fin, es que a veces, de tanto rizar el rizo (especialmente cuando me embarqué desde hace un par de meses en el devenir lacia)  termino agotada y  -rendida- sucumbo a la peligrosidad que se adhiere al aburrimiento como una capa de grasa de ballena.

Nota al margen: no sé por qué, creo que es por la palabra cetáceo que me remite a aceite- se me hace que la grasa de la ballena es la más grasienta de todas ¿o se dice grasosa?-.

No me estoy justificando, lamentablemente es sólo una rancia evidencia: aburrida me pongo peligrosa. No, no es así, es al revés: el aburrimiento me pone en peligro. Así sí. Queda mejor.



14 oct 2010

Falling Down

Hoy en el trabajo me desquicié. Me enojé. Me harté. Sí, todo eso junto ¿y qué? Me salió en verso y todo. 
Realmente -y no exagero, aunque esa sea mi especialidad- me dieron ganas de tirar todo al diablo. Cerrar la puerta de la oficina y mandarme a mudar a Siberia, o a la China, a una isla no, me sentiría muy sola. 
Es que no puedo con la gente que no puede. Me genera más insatisfacción de la que normalmente soy capaz de soportar -que es bastante, aclaro, pero como es mía...-. 
Empecé el día con energías. Me levanté temprano, partí temprano también -cosa que no es muy común-. Llegué, apronté el mate -amargo, no es cuestión de empezar con dulzura la jornada-, prendi la compu, chequee correos, leí el horóscopo -en realidad las versiones astrológicas que leo son tres, así aumento las chances de los buenos augurios- y como no lo recuerdo intuyo que según los planetas no era un mal día para mí-. 
Inmediatamente después de leer mi hoja de ruta astral, me puse a preparar la primera reunión -la jornada de hoy deparaba varias-. 
En el medio de estas actividades fui al baño y corroboré que además de sucio, seguía tapado (estamos con paro de funcionarios no docentes). Retrocedí espantada entre el asco y la desesperación -realmente necesitaba ir al baño- me resigné, me miré al espejo, volví a la oficina y llegó mi compañera. 
La reunión fluyó con normalidad (a esas alturas ya se me había pasado el apuro bañístico), repasamos logros, compartimos frustaciones, planificamos  tareas. Primera reunión, ok. Prueba superada. 
Vuelta a la compu, chequear correos nuevamente, mecánicamente mandar al tacho todos los que me ofrecen viajes por Europa a 3 euros (si estoy en Europa, claro) vichar feisbuc, chusmear tuiter -tengo seguidores nuevos lo que me llena de narcisista satisfacción-, y en ese interín es cuando empieza la sonatina del celular con la cantata estudiantil. 
La cantata estudiantil se resume en esta lacónica frase: "hola, dame" con su variante de "hola, necesito" y como soy una veterana simpática, escucho y trato de solucionar, pero... toda paciencia tiene su límite y si encima me vas a enrrostrar que no soy solidaria o que soy cómplice de una institución ausente, cuando estoy yendo a trabajar con el baño tapado y haciendo magia con los dineros de los proyectos para que puedas imprimir los pósteres y viajar a ese congreso... o me vas a mirar torcido cuando te imploro -si a esta altura ya he perdido toda la dignidad- que no seas necio y elijas la impresión más barata... no se puede, así no se puede...
Pero, como son jóvenes y enérgicos y -lo que es peor- muy inteligentes la mayoría de las veces, termino accediendo, gastando más plata de la que tenía asignada para la actividad o lo que es dramático, generando deudas con la administrativa que como por suerte está de paro ni se entera...
Y así llego hasta la otra reunión que me resulta un ahogo: el agua del vaso me alcanzó para ahogarme. No puedo con la gente que me dice que no puede pero no me presenta alternativas. O.k, te acepto las críticas, presentame las alternativas.... plin... silencio. O.k ¿qué hacemos? plin, más silencio. ¿Todo mal? Acordamos, digamos esto, esto y esto y que quede claro en la presentación. -Ah no, no digamos todo lo malo, che... ¿Y cómo hago si hasta ahora sólo escuché frustación? O no era eso lo que querías transmitir... ¿entendí mal? Llega un intruso a la oficina, se acaba la reunión. Pateamos para mañana: otro día de agobio, y te juro que no me hace falta leerlo en el horóscopo.
Ya está, me harté, me voy a casa -a esta altura ya había pasado casi todo el día- en la puerta, de cruce estudiantitis nuevamente, pero ahora con reclamitis.. grave, casi casi hay que operar. En fin, es lo que hay valor... como dicen por acá... casi los dejo hablando sólos, no puedo, no me sale... 
Respiro hondo, hago omm y cruzo los dedos para que mañana el día sea menos apocalíptico que el de hoy. Tengo la tentación de llamar a los horoscoperos para pedirles que por favor me anuncien muchas tragedias, porque si es como hoy que salió todo al revés, en una de esas, hasta tengo suerte y todo.





11 oct 2010

Purple rose of Cairo

En épocas en las que empieza a hacerse sentir la primavera, la imaginación se desboca.  Es así como dicha facultad arremete en la memoria dormida de aquellas escenas que alguna vez nos hicieron soñar. Hoy le tocó a la Rosa Púrpura de El Cairo.
En mi caso las ensoñaciones se empecinan en llevarme en andas hasta la década que empieza a mediados de los ´80s  y termina allá por medidados de los ´90s. ¿Por qué será?
De todos modos, lo importante hoy es: ¿quién no soñó alguna vez con que el galán de turno saltara de la pantalla dejando atrás elenco, película, director y mar en coche, eh? Mi obsesión siempre fue John Cusack  y desde que actuó en High Fidelity, más. Si tengo que soñar sueño completo y quiero que sea Rob Gordon -su personaje- el que se salga de la pantalla y me venga a buscar. Su amor por la música y su manía por los "top five" sencillamente me subyugaron y me siguen subyugando: High Fidelity es la única película que he visto infinidad de veces y seguramente seguiré viendo hasta que aparezca otra que reuna las tres condiciones necesarias para tal repetición: John Cusack+ excelente música+ llanto garantido. Ojalá no pase tanto hasta que eso suceda. Y además me acabo de dar cuenta de que es del 2000 o sea que zafé de la década infame y todo.
Soy consciente de que el personaje es ficticio, que es de Gordon de quien estoy enamorada no de Cusack, por eso no tengo problemas en admitir que mi amor no existe más que en mi imaginación, cosa que por otro lado me satisface plenamente, porque no hay nada más perfecto que lo que sólo sucede en la imaginación, y corriendo el riesgo de convertirme en una Emma Bovary o lo que es peor ser una Dora cualquiera, reafirmo lo que escribí al iniciar esta entrada: ¿quién no soñó alguna vez con que el galán de turno saltara de la pantalla?

7 oct 2010

Alien

Otro aire. Cambié de escenario pero -no hay caso- una se escapa de todo, menos de una misma.Y como si esto fuera poco, esta semana me descubrí Alien.  Alienada y sin aliento, desalentada también. 

Confesión: lejos de lo que lo anterior pudiera transmitir esta ha sido una buena semana. 

Lo que pasa es que si bien aún no encontré al monstruo, su presencia -sé que está ahí- me inquieta.
¿Qué monstruo? No lo tengo claro, supongo que es esa zona de imprecisión que me coloca en el /entre/ en el borde. La esencia (uh... que palabrita esa!)  de la urugentinidad o argentiguayez que me marea -mucho más- cada vez que me paseo por la rambla montevideana. 

Parece que el agua marrón de ese río marítimo terco e imponente me inunda el alma con la nostalgia de un espacio que no existe más que en mi imaginación -convengamos que últimamente parece que todo sólo existe en mi imaginación- y me pone a reflexionar sobre cosas como "las monstruosidades cruciales" de los que alguna vez nos fuimos para no regresar -me gusta pensarme como miembro de una colectividad de itinerantes mundiales, me hace sentir menos sola y un tanto exótica por más que mi saltito sólo haya dado para cruzar el charco, ja-.

Lo monstruoso del asunto es el regodeo que me provoca la certeza de saberme de acá pero también de allá (aunque ese allá no exista sino más que en el acá que lo actualiza). 
Es complicado, sí.  Lo se, pero no puedo ser simple cuando la geografía empieza a atravesarme.
Todo lo que me atraviesa me incomoda, je. Aunque creo que la incomodidad es mi estado de vida, estar incómoda me despierta (o me hace dormir mal, no lo tengo claro todavía) y despierta o mal dormida -como prefieran- es el estado que me permite hacer algunas cosas que quizá cómoda o descansada no haría. 

Para darles un ejemplo: no sería tan contradictoria y allí en la no contradicción no me encontraría y me moriría de aburrimiento o no me hubiera atrevido a escribir este blog, que si bien antes que nada es un intento por estar hip y ser chic porque está de moda -o por la inquietud de una cuarentona para nada en aprietos- también traduce una incomodidad que me hace sentir viva y  -lo que no es menor- con ganas 
¿de qué? no lo se, no lo he pensado lo suficiente -o sí y no quiero develarlo todavía-, porque al fin y al cabo lo importante es querer -aunque poder no se pueda o una se contradiga- ¿no?

 

1 oct 2010

STAR WARS

Viernes. Guerra galáctica de yoes.
Sí, soy un crisol de yoes diferentes: a veces una amalgama, otras -como hoy- una bolsa de gatos. Mis yoes están en guerra entre sí, y la verdad sea enunciada: son bravos, no dan tregua. Aguerridos.

Está el yo mesurado -empiezo por él porque es el que menos se manifiesta y si empiezo por otro seguro que no lo tengo en cuenta-, está el yo tímido es uno que aparece poco y sólo con la gente que conozco -sí con los conocidos me avergüenzo, con los desconocidos soy una atrevida-, también está el yo independiente -ese es del tipo "salgo a comerme el mundo y me lo trago sin masticarlo", el melancólico -ese es muy grunge, Nirvana 100%- el yo de la chica de pueblo -ese es medio pariente de don Super Yo-, el yo irreverente - es el que menos soporto- siempre anda peleando con el yo culposo que desgraciadamente es el más trabajador y anda siempre sobrecargado. También está el yo militante -a ese en vez de cualquier colectivo es cualquier causa la que lo deja bien-. 

Y como si tuviera pocos yoes de los que preocuparme ahora me apareció un yo nuevo que es el yo lacio y a ese la verdad mucho no me lo banco porque me sale caro. ¿Por qué? Sencillamente como es un yo oligarca me obliga a ir a la peluquería dos veces a la semana, asesinó al yo "ruludo" y todavía no se lo perdono, ese yo era uno de los más genuinos que tenía, me reconocía en "la rulidad" ahora en cuanto se asoma un atisbo de onda, viene el yo lacio con la planchita y caput, "fuiste ruludo" le dice burlón este yo aristocrático al yo libre: lo afixió.  

En fin, la lista sigue, pero no quiero aburrirlos, digamos que este es el elenco estable, cada tanto aparecen otros, pero son más personajes de relleno que vienen a armar alianzas con unos u otros, dependiendo de la ocasión. 

Hoy viernes -no sé por qué, será la lluvia- andan revoltosos y peleándose entre sí, todavía no se define quien ganará la contienda, pero sea cuál sea el que gane espero que a esta semana la Princesa Leia la termine en paz, no digo que liberada -eso ya sería demasiado-, pero al menos en paz ¿no?



28 sept 2010

Terms of Endearment

¿Por qué? ¿Por qué insisto en vincular mis acciones a películas añejas que de alguna manera -aunque no recuerde más que escenas borrosas- me emocionaron cuando las ví? ¿Por qué insisto en hablar de "acciones" y no de comportamientos? Falta que desarrolle un esquema actancial y ahí sí que me fregué del todo, y -a pesar, de lo que sufrí con Greimás- en la cuarta década podría haber alcanzado el cuadrado semiótico que nunca entendí del todo. Oh.

¿Por qué? ¿Por qué todo tiene que estar acompañado de un por qué? ¿No es mejor un cuándo? ¿Un dónde?
Hoy me desperté preguntona y con la autoestima baja, por eso, quizá haya elegido la "fuerza del cariño" que es una película -que de si de tristeza se trata- sólo es comparable a Love Story.
Elegir esa peli funciona como una manera de contrarrestar la monótona flagelación anudada a la perorata de los por qués que me acosa desde que al lado del 4 se instaló el 1. 
Así lloro y listo, la excusa es que la peli es triste y Greimás me frió el cerebro.

Hoy me siento muy disminuída intelectualmente -por eso la bajeza estimativa-, siempre encuentro gente que es mucho más brillante que yo por todos lados. Siempre todas (sí, es una cuestión de género, obvio) son mucho más inteligentes, además de la segunda obviedad que es que son más jóvenes, más sexys, más explosivas y que ellas tienen a la juventud agarrada por los pelos y yo por los tobillos (pero con fuerza, así que todavía no se me escapa, no) 

¿Les cuento una verdad? Me tengo podrida, estoy harta de ser yo y de preocuparme de todas estas estupideces desde los 14 años. Sí, recuerdo la fecha exacta en que mi cabeza hizo clic y se disparó para convertirme en esto que soy -recién me doy cuenta de que el inicio del vía crucis es capicúa con la edad que tengo hoy, vaya paradoja, je-. 
¿Qué es lo que soy? aún no lo he podido discernir del todo, por eso así estoy.

Retomo el cuento de los 14 años: estábamos sentados en el banco de afuera de la casa de una de mis amigas (vivía en un pueblo donde la gente acostumbra a tener bancos en la vereda para sentarse a tomar "el fresco" las noches de verano) y de repente sentí que nadie me comprendía (como pueden observar originalidad en estado puro) que el mundo, el pueblo, el banco y hasta la vereda nunca iban a entender ese vacío existencial que se acababa de meter en mi cuerpo. Me levanté, miré a la barra, y en una escena digna de Rosa de Lejos, les dije: -a mí nadie me quiere, me voy. 

Desde ese primer "me voy porque nadie me quiere" hasta hoy han pasado una serie ininterrumpida de situaciones dignas de un doble de riesgo, mutaciones increibles, transformaciones inusitadas como la de cocinar a diario y hasta planchar camisas! (por suerte eso ya quedó atrás) pero la sensación de ese vacio no se va... no me abandona y cada tres por dos me acogota y hace que me falte el aire, como me anda pasando ultimamente.

Pero como no todo es amargura  y la que escribe antes muerta que sencilla además de mirar películas hoy salí de compras y ahora me siento muchísimo mejor!!!!!



25 sept 2010

Sleepless in Seattle.

Carcomida por la culpa...de no tener culpa. Sí, hoy estoy culposa: no tengo culpa y eso me da culpa. Mucha. Hoy me siento mala. Soy mala y me gusta. Me gusta tanto que no me da culpa. 
Debe ser el período del mes. 
Esta semana tocó felicidad sin culpa, si la semana pasada fue Mars Attack esta semana es Sleepless in Seattle: me siento feliz y soñadora envuelta en este rapto maléfico que me poseyó. Poseída por el demonio, soy Carrie.
Me siento bien haciendo -bah, voy a ser franca- "diciendo" en voz alta todo tipo de maldades.
Estoy tan mala que podría hasta ponerme a cantar un par de raps gitanos y todo. No se que fue lo que pasó pero lo bueno del caso es que me desperté con una honestidad bruta. Y el primer "target" que tuve a mano, como no podía ser de otra manera fui "yo misma". Sí, me dije tantas maldades a mí misma que me resarcí de toda la tristeza acumulada en los días anteriores. Y fue lindo, una gozadera. 
Ser mala conmigo me satisface pero me agota porque me pone de buen humor y cuando estoy de buen humor me pongo buena y estar buena me pone triste. Oh no, empiezo todo otra vez, esto no se acaba nunca!
Fuera, fuera tristeza que prefiero ser antes mala y gozosa que buena y triste... porque -entre nos- ¿no es mejor identificarse con las películas de la Bette Davis que con las comedias de Doris Day?!!!  ja ja ja.




18 sept 2010

Goldfinger (no todo lo que brilla es oro)

Ok. Otro sábado.
Semana movidita (hormonalmente hablando). Ups & downs abundantes. Rollercoaster. 
Por suerte no descarrilé -me bajé a tiempo del carrito- y no me rompí la crisma contra una pared, tampoco. 
Balance: empate.
No voy a tirar manteca al techo, tampoco. 
La sacamos barata, por ahora. La reflexión sesuda y los consejos de alguna que otra "autoayuda" leída de ojito  -uno que otro guilty pleasure tengo que tener- colaboraron al no descarrilamiento grave.
Momento epifánico: don Super Yo poniendo el freno de mano antes de que la cuestión se fuera de madre. Bien por él, al menos todavía tiene reflejos. 
En fin, así estamos, cortitas y al pie. 
Tratando de juntar fuerzas y reordenar a la tropa que anda medio desacatada.
De todos modos, lo importante es que aunque los vientos arrecien todavía tenemos madera de la que aferrarnos.
Y me voy -antes de que se me piante el lagrimón- porque apareció el mayestático y cada vez que aparece indica que es hora de hacer mutis por el foro.
Adeus, hasta la próxima -espero que no sea otra de marcianos, je-.

16 sept 2010

Mars Attack !!!

Si en la entrada anterior declamaba mi locura, en esta sencillamente me rindo y declaro que no soy yo, que esto en lo que me he convertido no puedo ser yo. 
Un objeto volador no identificado -comunmente demominado OVNI- debe haber aterrizado en mi jardín y seguro que hay un "resident evil" en mi lugar. Tiene que ser eso, porque yo a esta altura no me conozco más. 
Estoy en una sola batalla contra el mundo. Nada me alegra, me estimula o me complace. 
Veo todo oscuro, negro o verde chillón -debe ser por eso que pienso en marcianos-.
La mala sangre que me hago por cosas que no valen la pena, ni se imaginan.
Desde hace un par de días todo es cuestión de vida o muerte. 
Todo es blanco o negro. 
Todo es llanto desconsolado... por estupideces. 
Estoy hecha un trapo como decía mi abuela y lo que es peor que ni reirme de mí puedo, creo que me pasé de ácida y mi corazón salpicado por ese líquido corrosivo -que a veces sirve para tanto- me mandó a cagar y me pasó factura:  -Arreglate como puedas, me dijo.  -Saldá las deudas pendientes o encará un psicólogo, pero a mí dejame tranqui por un rato.
Entonces, ante la contundencia de un corazón oxidado y en rebelión, salí disparada hacia otra galaxia atravesando una serie de agujeros negros de los que no puedo salir. 
Pero lo inconcebible de toda esta baracutanga es que empiezo con el hilo que se asoma en la manga de la remerita que tengo puesta y que tironeo -para cortarlo y que no se vea- y me descoso el alma con una contundencia que si fuera intencional no me saldría tan bien. 
Me (des) conozco y me asusto. De acá a los cabezazos contra la pared hay unos milímetros... y sé que cuando empiezo no paro.
Por eso, está mucho mejor no ser yo en esta entrada y dejar que el resident evil se machuque contra la pared, así se atonta me abandona y puedo volver a ser yo mísma.
Esa yo que siempre se está riendo de todo y de todos -y que le cae simpática a todo el mundo-.
Esa yo que me gusta mucho más que esta, que por suerte, no soy yo.