Si en la entrada anterior declamaba mi locura, en esta sencillamente me rindo y declaro que no soy yo, que esto en lo que me he convertido no puedo ser yo.
Un objeto volador no identificado -comunmente demominado OVNI- debe haber aterrizado en mi jardín y seguro que hay un "resident evil" en mi lugar. Tiene que ser eso, porque yo a esta altura no me conozco más.
Estoy en una sola batalla contra el mundo. Nada me alegra, me estimula o me complace.
Veo todo oscuro, negro o verde chillón -debe ser por eso que pienso en marcianos-.
La mala sangre que me hago por cosas que no valen la pena, ni se imaginan.
Desde hace un par de días todo es cuestión de vida o muerte.
Todo es blanco o negro.
Todo es llanto desconsolado... por estupideces.
Estoy hecha un trapo como decía mi abuela y lo que es peor que ni reirme de mí puedo, creo que me pasé de ácida y mi corazón salpicado por ese líquido corrosivo -que a veces sirve para tanto- me mandó a cagar y me pasó factura: -Arreglate como puedas, me dijo. -Saldá las deudas pendientes o encará un psicólogo, pero a mí dejame tranqui por un rato.
Entonces, ante la contundencia de un corazón oxidado y en rebelión, salí disparada hacia otra galaxia atravesando una serie de agujeros negros de los que no puedo salir.
Pero lo inconcebible de toda esta baracutanga es que empiezo con el hilo que se asoma en la manga de la remerita que tengo puesta y que tironeo -para cortarlo y que no se vea- y me descoso el alma con una contundencia que si fuera intencional no me saldría tan bien.
Me (des) conozco y me asusto. De acá a los cabezazos contra la pared hay unos milímetros... y sé que cuando empiezo no paro.
Por eso, está mucho mejor no ser yo en esta entrada y dejar que el resident evil se machuque contra la pared, así se atonta me abandona y puedo volver a ser yo mísma.
Esa yo que siempre se está riendo de todo y de todos -y que le cae simpática a todo el mundo-.
Esa yo que me gusta mucho más que esta, que por suerte, no soy yo.
2 comentarios:
Hola,
Hace algunos años atrás, digamos 10 o 12, era bastante habitual que si surgía alguna dificultad en mi vida, o si metía la pata en algo y me arrepentía, o si alguien actuaba de una forma que generaba mi rechazo o se producía alguna otra situación desagradable me viniera un sentimiento terrible de desesperación. Como si el mundo se cayera de repente y yo no pudiera remediarlo. Rápidamente todo se ponía oscuro y mi mente se cerraba, solo veía AQUELLO. AQUELLO para aquí y para allá, aquello pasaba a ser el centro. Es increíble cómo trabaja la mente, cómo una pequeña idea se puede volver muy grande.
Por aquellos años un día en que estaba sola en casa, lo cual era habitual, escuché claramente mi propio pensamiento. El pensamiento me decía: “no te va a ir bien, no te va a ir bien”. Ese pensamiento no estaba dirigido a algo en particular, era una idea general, un transmisor interno me repetía la idea y yo la incorporaba. Increíble! Lo escuche perfectamente esa vez, y me sirvió.
Seguramente el transmisor interno sigue transmitiéndome alguna cosa aunque no lo escuche en el consciente, pero anda saber qué cosa está diciendo hoy.
Durante estos años, poco a poco, aquellos estados de desesperación se han desvanecido. Algunas veces pienso que es fruto de la edad, ya que la pasión desenfrenada se freno y que la experiencia juega un poco. Por ejemplo ahora cuando sucede “algo terrible” suelo mirar hacia atrás y veo que la vida pocas veces se derrumba; que cuando se derrumba no te da ni para sentir desesperación, porque la desesperación es una masa homogénea que se aglutinó con todo lo demás y no es posible identificar o nombrar nada. El miedo abarca todo y VOS YA NO SOS VOS.
Pienso en las veces que me desesperé y luego de unos días me olvidé, y el tiempo pasó y me desesperé y pasó lo mismo y así siguió. Y en otro momento de desesperación una vez una amiga me dijo algo como: … esto también va a pasar....
Y así quedó: … esto también va a pasar...
Me digo eso.
Y porqué te cuento esto... no sé muy bien. Pero no veo que estés vieja o chota. Creo que tenés mucha vitalidad. Está bueno.
Un abrazo
gracias Alesu! vital soy -pero las rodillas ya me empezaron a doler, auch- este viernes es un poco más luminoso y espero que esta constelación me lleve al encuentro con el yo que me gusta más. Besazo.
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